
Por Lola Dirceu
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Que le cuelguen del bigote o se lo depilen al estilo El crimen de Cuenca. Que le aspen la garganta como en un relato de Poe. Que le corten el micro y cualquier parte del cuerpo con la que pueda emitir sonidos, gruñidos, carraspeos, zureos y crotoreos. Ya que es clavadito a Asuracenturix, el bardo de la aldea gala, que le apliquen mordaza y le escondan la lira para que se pierda el festín de la última página de los tebeos de Asterix. Porque el impresentable Siro López olvida que su verborrea lírica mal argumentada, su forofismo disfrazado de ponderados juicios y sus altisonantes comentarios desafinados no aportan nada al periodismo, ni a la vida, ni a la controversia propia de un debate, ni a la polémica ni a la puta gracia que hacen sus intervenciones.
El ex jefe de prensa del Depor y actual socio de honor del Real Madrid puntea a diario su lira en Telemadrid para loar, honrar, odar y pelotear, hacer un rif a su amado club blanco a unos niveles de babas que la devoción de Roberto Gómez hacia Ramón Calderón se cataloga como enemistad manifiesta. Ni el set que le endosó el Barça al equipo ha apaciguado su cinismo. Menudo jeta con espolones.
Ni habría ni una objeción a los rebuznos del bardo Siro si no fuera porque sus diatribas van a cuenta de todos los ciudadanos que tributamos en la capital. ¡Que la tele de Espe la pasan a nuestras costillas, espabilao! Además, se va por las noches a Intereconomía TV a seguir exhibiendo su parcialidad, su tendenciosidad, su amiguismo y torpeza merengoide. Tápate, majete, ahórrate tus chascarrillos y dedícate a la escayola, que es más blanda. Que sepas, que son muchos, muchos, miles, los que quitan la voz cuando comentas los partidos de basket del Madrid, porque no pueden pasarse a Teledeporte (putas desconexiones territoriales).
Cómo olvidar tu último numerito, indignadísimo cuando justificaste el lanzamiento de objetos en Vistalegre cuando el Olympiakos descabalgó a los de Joan Plaza de la Final Four. Por allí andabas tú, rasgando tu lira y tus vestiduras contra los arbitrajes, los griegos, el contubernio zapateril-culé para acabar con el Madrid, con España, con el universo... Luego no pudiste soportar que el Barça se metiera (sí, con suerte, y gracias a ese árbitro clavadito a Fétido de la Familia Adams) en la final de Roma. I'm sorry.
Siroquemepiro, que cada vez que asomas tu hocico de morsa le doy al mute del mando a distancia en homenaje a Goscinny, porque, de momento, no podemos amarrarte a un árbol y taparte la bocaza para que no sigas jodiendo con tu cacofonía.
Ni habría ni una objeción a los rebuznos del bardo Siro si no fuera porque sus diatribas van a cuenta de todos los ciudadanos que tributamos en la capital. ¡Que la tele de Espe la pasan a nuestras costillas, espabilao! Además, se va por las noches a Intereconomía TV a seguir exhibiendo su parcialidad, su tendenciosidad, su amiguismo y torpeza merengoide. Tápate, majete, ahórrate tus chascarrillos y dedícate a la escayola, que es más blanda. Que sepas, que son muchos, muchos, miles, los que quitan la voz cuando comentas los partidos de basket del Madrid, porque no pueden pasarse a Teledeporte (putas desconexiones territoriales).
Cómo olvidar tu último numerito, indignadísimo cuando justificaste el lanzamiento de objetos en Vistalegre cuando el Olympiakos descabalgó a los de Joan Plaza de la Final Four. Por allí andabas tú, rasgando tu lira y tus vestiduras contra los arbitrajes, los griegos, el contubernio zapateril-culé para acabar con el Madrid, con España, con el universo... Luego no pudiste soportar que el Barça se metiera (sí, con suerte, y gracias a ese árbitro clavadito a Fétido de la Familia Adams) en la final de Roma. I'm sorry.
Siroquemepiro, que cada vez que asomas tu hocico de morsa le doy al mute del mando a distancia en homenaje a Goscinny, porque, de momento, no podemos amarrarte a un árbol y taparte la bocaza para que no sigas jodiendo con tu cacofonía.