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viernes, 29 de mayo de 2009

El País, las putas y el boxeo

Por Nunn
Ocho-páginas-ocho del libro de estilo de El País se dedican a hablar de sus "principios". Periodismo y principios quizá sean antónimos hoy en día, pero dejémoslo aparte. El caso es que el diario número uno de España tiene mogollón de principios, que ocho-páginas-ocho no se llenan así como así. Por citar el que viene al caso: “La línea editorial del periódico es contraria al fomento del boxeo, y por ello renuncia a recoger noticias que puedan contribuir a su difusión”.

Maldita sea. Aquella vez que vendieron la sensacional ‘Toro Salvaje’ de Martin Scorsese con el periódico, en su colección ‘Grandes Directores’, debió de ser una equivocación. También han ofrecido, a 9,95 euros del ala ‘Million Dollar Baby’, pero ese día a alguien se le debió caer la taza del café en el libro de estilo.

Demonios. Supongo que, en la literalidad del asunto que nos ocupa, harán todo lo posible porque sus lectores no tengan acceso a ‘Más dura será la caída’, ‘El hombre tranquilo’, ‘Marcado por el odio’, ‘Cinderella Man’ o ‘Ali’. Y que se tapen los oídos cuando suene ‘Hurricane’ o ‘Who killed Davey Moore?’, de Dylan. Que cierren los ojos ante los textos de Cortázar, apasionado del boxeo, que dejó para siempre su espeluznante ‘Torito’, igual que Hemingway (boxeador amateur) escribió ‘El Belicoso’ o Bukowski, ‘Tú y tu cerveza y lo grande que eres’.

Sus periodistas se cruzarán de acera al ver a sus apestados colegas Manuel Alcántara o Emilio Marquiegui, a los que más de uno de El País tiene tanto que envidiar. Vetarán a los hermanos Bardem, a Daniel Guzmán, a Alaska o a Garci, devotos de este deporte y presuntos delincuentes, a lo que se ve. Por no mencionar la ingente cantidad de bellísimos artículos de periodismo deportivo alrededor del mundo (esos países bárbaros en los que el boxeo es un deporte de masas, como Gran Bretaña, Estados Unidos o Alemania) que ha dado el noble arte, que quemarán en una hermosa hoguera.

Mandela, ¿vetado?

Válgame el cielo. Miro y requetemiro el libro de estilo de El País y encuentro que no es contrario al fomento de los toros o la prostitución. Por eso, dedica crónicas y alharacas a lo primero y publicita lo segundo, sin preguntar si las chicas que se anuncian son esclavas, explotadas o secuestradas. O todo junto. Vas a comparar a un proxeneta con un boxeador…

Que Dios me proteja. El País tratará como se merece al diario As, de editora aparentemente desconocida, que publica con cierta normalidad noticias del deporte apestado, y dejará un hueco en blanco en la parrilla de Canal Plus, también de grupo mediático missing, los días que ofrece una de sus incontables veladas boxísticas.

Que me aspen. También vetarán en su periódicos artículos sobre ex boxeadores (y ciudadanos detestables) como Muhammad Ali, Nelson Mandela, Harry Reid -senador demócrata estadounidense- ‘Corky’ Gonzales, -actiivista pro-derechos de los latinos en los Estados Unidos-, o Arthur Cravan, poeta y sobrino de Oscar Wilde. Debe de estar El País sobrado de buenas historias.

Ábranse los cielos. Expuesto lo expuesto, no sé por qué me da que el veto de El País es un esnobismo detestable, absurdo y anacrónico, y de un cinismo que asusta. Eso, o igual que donde esté una buena corrida se quiten los toros, y donde estén un buen par de putas, que se quite un combate de boxeo.